29 sep. 2009

Salen los dientes

No existe una edad exacta para que comiencen a salir los primeros dientes, lo habitual es que esto se dé a partir de los seis meses y que los primeros que aparezcan sean los incisivos centrales inferiores. Sin importar la edad ni las piezas que salgan primero, siempre es un proceso molesto y hasta doloroso para el bebé: muchos pediatras aseguran que si uno no recuerda los primeros meses de vida es para dejar en el olvido los dolores terribles de los cólicos y de los dientes cortando las encías.
Los primeros síntomas de que algo está pasando son una gran salivación, algunas décimas de fiebre, llanto e irritabilidad, perturbación del sueño, encías inflamadas y la necesidad que tienen de morder todo.
¿Cómo ayudarlo para que se sienta mejor?
- Darle mordillos de material blando y rellenos de agua, enfriados en la heladera (se venden en cualquier farmacia)
- Darle una cuchara de metal frío para que al morderla, calme su dolor.
- Ofrecerle alimentos fríos como gelatina o flan.
- Hacerle un masaje suave en la encía.
- En los casos extremos, y siempre con el consejo del pediatra, administrar algún analgésico.

Sin embargo, lo más importante es estar a su lado, brindarle contención, apoyo y mucho amor. Los bebés no entienden lo que les está pasando y necesitan que mamá, papá o quien los cuida estén a disposición en este momento.

28 sep. 2009

La anécdota del día

Fernanda (mamá de Ramiro)
A Ramiro le encantan los sapos y a mí también pero sólo verlos; tocarlos me da asco. Cuando salía del Jardín se metía en el parque de adelante, le pedía una bolsa a los chicos de seguridad y la llenaba de sapos.
Un día nos tomamos un taxi a casa con la bolsa y el quería comer algo así que yo le dije que la deje en el piso porque ni loca la tocaba: los sapos empezaron a saltar y se fueron para la parte de adelante del auto, ¡a los pies del taxista!

27 sep. 2009

Tardes de lluvia y frío... en casa, ¿qué hacemos?

Las tardes de lluvia y frío, sin opciones de salidas al aire libre y sin presupuesto para acudir a un shopping o a algún espectáculo infantil, desafían nuestra creatividad y paciencia.
Por ello acá va un pequeño listado de actividades a desarrollar en casa, para evitar que padres y niños terminen con un ataque de nervios:
- Cocinar: buscar alguna opción sencilla, como una torta de cajita, por ejemplo. Los chicos adoran "ayudar" en las tareas de los grandes y si la opción es romper huevos, tirar leche y mezclar con una cuchara la mezcla de la torta, mucho más entretenido.
- Dibujar, recortar y pegar: depende de la edad: los más grandecitos ya se entretienen solos si se les proporciona el material necesario; los más chiquitos necesitan de alguien que maneje la tijera y frene el uso de la platicola pero en ambos casos se garantiza un buen rato de distracción.
- Jugar con masa: puede ser la masa que uno prepara con harina y agua o las plastilinas de colores que venden en cualquier librería o juguetería.
- Leer cuentos o mirar alguna película juntos: les encanta que uno comparta con ellos lo que están mirando y comentar todo lo que ven. Lo malo de esto es que la mayoría siempre quiere ver ¡la misma película una y otra vez!
- Jugar en la cama: saltar en la cama (cuidado con las caídas), esconderse bajo las frazadas, atacar al que está "dormido" haciéndole cosquillas, armar una torre de almohadas son todas opciones divertidas y que a los chicos les encantan.
- Jugar con ladrillos a armar torres, puentes, casas y cualquier cosa que se les ocurra y les lleve tiempo.
- Invitar a algún amiguito para que venga a jugar y pedir a la mamá que traiga algunos juguetes: no hay mejor incentivo que los juguetes de otro para sentir entusiasmo.

No es fácil distraer a los niños durante muchas horas de encierro y menos fácil aún resulta ser pacientes durante todas esas horas. Pero si pones a jugar tu imaginación y presentas un par de propuestas alternativas, los chicos suelen entusiasmarse y divertirse, a pesar del día de lluvia que no los deja salir.

25 sep. 2009

La anécdota del día

Victoria (mamá de Lucas):
Era un día de verano. Lucas, de tan solo 1 año y 3 meses y yo íbamos para la playa con el cochecito y miles de cosas colgadas, tanto de mí como del carrito: sombrilla, toalla, lona, buzo por si refresca, gorrito, bolso con cremas, bolso con juguetes, en fin un kit de entretenimiento y protección. Subo al pequeño al cochecito y tomamos el ascensor, al llegar a planta baja, bajo todo (menos a Lucas) y al girar se cierra la puerta del ascensor y al ser automático Lucas emprendió un viaje (sin su mamá) para algún piso a encontrase con algún desconocido....., mi corazón después de sorprenderse y pensar que hacer ¡casi se para!.... esperé inmóvil a que el causante de mi disgusto baje con el chiquilín, fueron unos dos minutos que se convirtieron en dos horas.
Doble moraleja: bajar primero al chico del ascensor y todo lo que sube siempre baja..... a no preocuparse!!

24 sep. 2009

Niños al sol

Se acerca el verano, con él las vacaciones y con ellas las oportunidades para que los papás pasen más tiempo en compañía de sus hijos al aire libre. Salir a pasear, ir a la playa o concurrir a una piscina son planes que se pueden disfrutar con bebés y niños, siempre y cuando se tomen las medidas necesarias para prevenir los riesgos que puede acarrear la exposición al sol.
¿Qué precauciones tomar?
Evita la exposición al sol directo durante el horario de mayor riesgo, es decir entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde. Con los más chiquitos esto es de más fácil aplicación pero los mayorcitos se rebelan y pretender seguir jugando en el agua durante toda la tarde. Por ello es imprescindible cumplir con estas medidas:
- Vestirlos con ropa adecuada: ropa de colores claros y si es posible un sombrero o gorrito que cubra su cabeza.
- Mantener su cabeza fresca, mojándola cada tanto para evitar que el sol la recaliente.
- Utilizar cremas con factor de protección solar alto, aplicarla media hora antes de salir al sol y repetir la operación cada dos o tres horas y cada vez que lo seques con una toalla o tras una inmersión prolongada.
- Ofrecer con frecuencia líquidos, preferentemente agua, aunque no lo pidan; de esta forma evitas una deshidratación.
- Desconfiar de los días nublados: los rayos solares atraviesan las nubes y causan tanto daño como en un día a pleno sol.

23 sep. 2009

La anécdota del día

Cecilia (mamá de Valentina y Julieta)

Esto pasó a fines de Noviembre 2002. Fui al supermercado con Valentina de 3 años y medio (ahora 10 buaaaa) y Julieta de 10 meses (ahora 7 mas veces buaaaaa). Hice las compras habituales y agregue los elementos para hacer la torta de mi cumpleaños. Cuando llegamos a casa, ordené todo lo de la cocina y dejé sobre la mesada el dulce de leche de la torta. Agarre todos las cosas del baño y fui a ordenarlas.
Cuando regresé a la cocina, me encontré, con Valentina sentada en el piso, comiendo con la mano el dulce de leche del pote, y a Julieta con ella también metiendo las manos en el pote. Lo más divertido de esto, es que Julieta quería comer mucho y Valu no quería compartir tanto, por lo que se cambiaba de lugar y Juli la seguía gateando por el piso de la cocina, con toda la mano llena de dulce de leche!!!
Adiviná quién le había enseñado a comer del pote con la mano... la abuela!!!

22 sep. 2009

La elección del pediatra

El pediatra es el médico que va a atender a nuestro hijo desde el nacimiento hasta la adolescencia. Por ello resulta importante elegir a conciencia quién va a ser el profesional al que encargaremos el seguimiento de su crecimiento mientras está sano y su tratamiento cuando enferme. Además, un buen médico se encarga de ayudar a los padres a desarrollar su autoconfianza, es decir a sentirse capaces de resolver los problemas que se van presentando.
Lo ideal es elegir el médico antes del nacimiento del bebé con el objeto de conocerlo y despejar todas las dudas. Lo más frecuente es requerir recomendaciones al obstetra que sigue el embarazo o a familiares y amigos que ya conocen a algún profesional y resulta conveniente que a la entrevista inicial concurran ambos padres para garantizar que los dos estén de acuerdo en la elección.
Algunos puntos a tener en cuenta al momento de entrevistarse con el profesional son: cuántas veces atiende por semana, la cercanía del consultorio en relación a nuestra casa o trabajo, si se lo encuentra los fines de semana o fuera de los horarios de consulta, si canaliza dudas de manera telefónica o vía e-mail, quién se hace cargo cuando el pediatra no se encuentra disponible, su actitud con respecto a la lactancia, etc.
Lo más importante es encontrar una persona con la que te sientas cómoda, en la que puedas confiar, que escuche con paciencia tus dudas y preocupaciones, que responda a todas tus preguntas y que no te genere vergüenza la idea de plantearle cualquier tema, por más tonto que te parezca. Es lógico que durante el desarrollo del bebé, a cada rato aparezcan motivos de ansiedad, preguntas, dudas, miedos y es necesario contar con un profesional que además de conocimientos científicos te dedique tiempo para charlar sobre todo esto.
Y nunca pero nunca es tarde para cambiar de médico para el caso en que no te conforme o no te entiendas bien con él: las mamás saben mucho más de lo que creen, sólo deben procurarse la ayuda necesaria sin dejar de escuchar sus intuiciones maternas.

21 sep. 2009

Más recetitas prácticas para mamás apuradas

Albóndigas con arroz: extender carne picada en un bols, agregarle un poquito de cebolla y morrón bien picaditos, un huevo crudo, sal y queso rallado. Armar los bollitos y luego cocinarlos en salsa de tomate o al horno. Para el caso de la salsita, se puede acompañar con papas o zanahorias hervidas en la misma salsa y para el caso del horno, con puré de cualquier variedad.
Consejito: se puede hacer una gran cantidad de albondiguitas y freezarlas crudas y las vas descongelando a medida que las querés cocinar.

Pastel de papas: en una cacerola con un poquito de aceite en el fondo cocinar un poquito de cebolla y de morrón picados y agregar la carne picada. Condimentar con sal, orégano y queso rallado. Una vez que está todo bien cocido se le puede agregar huevo duro picadito. Colocar toda la mezcla sobre una asadera y cubrirla con puré de papa.
Consejito: entre la mezcla y el puré de papa colocar trocitos de queso fresco. Darle un toque de horno para que ese queso se derrita y ¡tus hijos agradecidos!

18 sep. 2009

Momentos especiales con nuestros hijos: la matronatación

A nadar se aprende jugando. Ese es el lema de la Primera Escuela Argentina de Natación para Bebés. Y aunque muchos padres no simpatizan con la idea de sumergir a su bebé en una piscina, ellos se adaptan fácilmente a la inmersión, quizá porque el agua es su primer elemento.

Hoy se sabe que nunca es demasiado temprano para empezar a hacerlo y que incluso existe la matronatación prenatal que se utiliza para la preparación de las futuras madres. Aunque parezca algo nuevo, la matronatación es un método argentino creado en 1960 por Patricia Cirigliano quien aclara que “no es lo mismo que la natación para bebés”.
Cirigliano es la fundadora de la escuela mencionada, profesora de Educación Física, doctora en Psicología y creadora de la Asociación Internacional para los Nacimientos Acuáticos (AINA) y entre otras cosas explica que la matronatación es un método de aprendizaje que trata de desarrollar las habilidades y actitudes de supervivencia: seguridad, autocuidado y prevención de accidentes.
Silvina, mamá de uno de los bebés que tomó clases de matronatación cuenta que su hijo comenzó con el curso a los cinco meses y que siguió durante cuatro años: “Cuando tenía casi tres años fuimos a una pileta con otra nena de la misma edad pero que no iba a natación, su amiguita quiso tirarse al agua y Joaquín le dijo en su media lengua que no podía tirarse porque no estaba su mamá adelante”.
El método se basa en el juego compartido en familia y permite canalizar un vínculo afectivo muy especial entre padres e hijos. La mamá o el papá se meten en el agua con el pequeño para ambientarse y esta experiencia compartida con sus padres juega un papel fundamental. Su presencia y atención les da seguridad y a medida que van moviéndose y descubriéndose, alimentan la autoconfianza y la independencia. Esta es una base segura para la futura comunicación con los demás. La prueba más elocuente es que los bebés nadadores ingresan al jardín sin necesidad de realizar la adaptación tradicional.
Susana, otra mamá de bebés nadadores, relata que “todos aprendimos: ellos a nadar, a tener confianza en sí mismos y a disfrutar de sus cuerpos; yo, a valorar el contacto corporal a través de mis manos y a dar seguridad y amor a través de ellas”

La primera piscina

Según Cirigliano, es importante reconocer que “todos somos bebés nadadores” dado que dentro del útero todos nadamos en líquido amniótico hasta los últimos meses del embarazo, cuando ya no hay espacio para hacerlo. Es decir que la primera piscina es la “pancita de la mamá”.
Por ello, el agua es un medio con una gran connotación afectiva y el bebé, al meterse en la piscina se readapta a ese ámbito y recuerda esos movimientos intrauterinos, que están genéticamente determinados. Con la matronatación se logra que “no se extinga esa experiencia y sólo resulta necesario enseñar a los pequeños alumnos a controlar el aire y el agua”
Sin embargo, con las clases de natación no es suficiente: los padres, en casa deben seguir trabajando.¿Dónde hacerlo? “En el baño”, contesta la profesional, “y es muy fácil: los papás deben echarle agua en la cara y de esta forma el bebé se acostumbra al contacto del agua en la cabeza”.
El control respiratorio debajo del agua es una habilidad vital que se adquiere fácilmente durante el primer mes de aprendizaje. Retener o soltar el aire bajo el agua se realiza muy suavemente, a través de maniobras seguras del docente especializado. Alrededor del mes y medio de haber comenzado las clases, el bebé ya es capaz de controlar perfectamente la respiración, y tenderá a flotar de inmediato al ser sumergido.
Tal como asevera la creadora del método “cuanto más pequeños, mejor” porque en cuanto se sumergen cierran la glotis de forma instintiva, de manera que no tragan ni una gota de agua. Y es que al crecer, ese reflejo instintivo se pierde: “resulta mucho más complicado que un niño de dos años meta la cabeza en el agua que uno de meses”.

Seguridad, higiene y patitos de goma

El método aporta muchos beneficios al bebé y a sus padres: además de aprender a nadar, el bebé se convierte en protagonista de sus juegos, afianza los vínculos afectivo-familiares y aumenta en los padres el conocimiento de su hijo.
De esta forma y a lo largo de las clases, se genera una mayor confianza y conocimiento del cuerpo, tonicidad en los músculos, se desarrollan las funciones cardiorrespiratorias y hasta en algunos casos, se logra un más rápido control de los esfínteres.
No obstante, para poder llevar adelante esta técnica y para que el espacio donde se realice "sea de agrado para los chicos", deben tenerse en cuenta "las condiciones de seguridad e higiene dentro de la piscina, además de los controles médicos de niños y padres", puntualizó Cirigliano, autora de cuatro libros referidos a este método.
Entre esas condiciones de seguridad e higiene se destacan la ventilación natural, un circuito de calefacción por agua, filtrado continuo del agua de la piscina, control médico del niño y de los padres y exigencia a padres e hijos del baño previo con agua y jabón.
Por último y como dato importante, hay que saber que todas las actividades de los infantes se realizan a través del uso de juguetes de colores chillones, patitos de goma, colchonetas y pelotas… con ellos se les enseña a moverse en el agua y a perder el miedo a sumergirse.

17 sep. 2009

Algunos consejitos prácticos

Cuando los bebés comienzan a alimentarse con sólidos, suelen constiparse. Una solución efectiva y doméstica a tal problema es hervir algunas ciruelas secas, colar esa agua y ponerle mucha azúcar. Se le dá al bebé ese jugo dulce tres o cuatro veces por día y problema solucionado!

Para las colas paspadas es muy efectiva una preparación que venden en algunas farmacias llamada pasta al agua. Es una especie de crema hecha a base de talco y agua que da muy buenos resultados cuando las cremas habituales ya no surten efecto.

La anécdota del día

Teresa (mamá de Lautaro, Pedro y Natalia)

Como buena mamá que siempre quería que sus nenes estén preciosos, cada vez que salíamos a algún cumple, reunión o evento, les ponía a mis nenes ropa muy linda pero no muy cómoda para ellos. Y el que me lo hacía notar era Lautaro, que una vez que lo vestía y mientras me encargaba de sus hermanos, se iba al baño, abría el bidet y ¡se sentaba sobre el agua, todo vestidito y hasta con los zapatos puestos! Así que, cada vez que estábamos por salir, tenía que tomar la precaución de cerrar bien fuerte la puerta del baño.

16 sep. 2009

El eterno ayudante: Don Chupete

Chupete, chupón, pete, tranquilizador. Ninguno de los nombres que se aplican a tal instrumento es más gráfico que el último mencionado.
Antes del nacimiento, muchos padres no se muestran de acuerdo con el uso del chupete. No obstante, la mayoría cambia de idea ante los llantos persistentes y sin motivo aparente que logran ser calmados por medio del “tranquilizador”.
El chupete es una especie de pezón de plástico o goma que calma la “succión no nutritiva”, es decir aquella que los bebés realizan sólo por placer o para calmarse ya que les permite descargar tensiones y energías que no pueden canalizar a través de la palabra o los movimientos.
Este tipo de succión se considera una actividad normal de los bebés y niños pequeños y se canaliza a través del chupeteo de los dedos, chupete o cualquier otro objeto no relacionado con la ingesta de alimentos. Por ello, es más recomendable estimular el uso del chupete que la costumbre de chuparse el dedo, dado que al momento de intentar retirar esta costumbre, el dedo es mucho más complicado de “sustraer”.
En la actualidad, los profesionales no se ponen de acuerdo sobre si aconsejar o no el uso del chupete. Sin embargo, la mayoría ha dejado de prohibir su uso, entendiendo que se trata de un terreno íntimo, relacionado con las necesidades de la madre y del bebé.
Lo ideal sería que su uso no se extienda más allá de los tres años, cosa que en la mayoría de los casos se logra sin presiones, por comparación con sus pares o por falta de esa necesidad de succión que sí tienen los más pequeños.
Precauciones ante el uso del chupete

1- Evitar ofrecerlo durante las primeras semanas de vida para no interferir en el establecimiento de la lactancia.

2- Elegir un chupete no demasiado grande para evitar que le tape las fosas nasales.

3- Elegir un chupete de una sola pieza.

4- Evitar colgar el chupete del cuello mediante una cuerda. Ésta podría provocar lastimaduras en el cuello y conlleva riesgo de estrangulamiento mientras duerme.

5- Cambiar el chupete ante la menor señal de rotura.

6- Nunca ponerle azúcar, jalea o miel para incentivar su uso. Esto ocasiona caries y destrucción del esmalte dentario.

11 sep. 2009

La anécdota del día

María Eugenia (mamá de Joaquín y Juana):
Joaquín todavía usaba pañales pero tenía la costumbre de hacer caca detrás de alguna cortina. Sea el lugar que sea en el que estábamos, él buscaba algún cortinado para esconderse y hacer caca tranquilo, sin que lo vieran. Lo malo era que cuando estábamos en algún lugar donde no había cortinas, ¡se desesperaba buscándolas! Y al no encontrarlas, se tapaba los ojitos con las manos y decía: me fui. Y hacía caca tapándose los ojos.

Recetas fáciles y algunos consejitos extra para mamás desesperadas en la cocina

Guiso de arroz con pollo:
Por un lado hervir una pata muslo o una pechuga (sin piel) hasta que esté bien cocida. Por el otro armar una salsita suave (media cebolla y medio morrón bien picados en aceite, agregar tomate al natural, sal y orégano). Por otro hervir un poco de arroz. Cortar el pollo bien chiquito, cuidando de no incluir ningún hueso y mezclarlo con la salsita. Agregar el arroz y servir todo junto.
Consejito: por lo general, las cantidades indicadas alcanzan para dos porciones. Por eso, se puede separar una porción y freezar para usar más adelante. Por eso es un poco trabajoso la primera vez que lo cocinás pero la segunda: ya está listo, sólo tenés que descongelar y servir, ¡un placer!

Sopita de verduras:
Hervir agua con medio caldito de verduras, agregar un poquito de zanahoria rallada, un pedacito de calabaza, un pedacito de zapallito, alguna hojita de acelga o cualquier otra verdurita que tengas a mano. Cuando hierve, agregar fideos dedalitos y un huevo crudo que se va a cocer en el agua hirviendo.
Consejito: se puede servir como sopa común pero es más fácil de comer (para el niño) y más fácil de limpiar (para la mamá) si se lo das colado, sin el caldito.

10 sep. 2009

Un parto fuera de lo común (narrado por Luciana, la mamá protagonista)

El martes primero de mayo, después de cenar con la familia, empezamos el trabajo de parto. Las contracciones venían cada quince minutos y yo creía que eso era doloroso. Martín, mi pareja, me guiaba en las respiraciones. A las dos de la mañana festejamos juntos la pérdida del tapón mucoso.
Tres horas más tarde las contracciones venían cada tres minutos. Martín
llenó la bañadera y fuimos llevando la cosa hasta las 7:30 de la mañana, hora en la que llegó Alejandra, un ángel que trabaja como partera.
Ella midió la dilatación, que para ese momento era de tres centímetros. Mi desesperación fue en aumento, a partir de una conclusión errónea: siete horas para dilatar tres centímetros significaba que debía estar cerca de quince horas más para dilatar por completo. Por suerte no fue así. Gracias a un par de vómitos y gritos desgarradores, a las 10:00 de la mañana todo estaba listo para empezar los pujos: la dilatación había llegado a los diez esperados. Martín lloraba desde lo agudo. Sentía,
después me lo dijo, una profunda impotencia para tolerar el dolor ajeno. No me creo capaz de soportar verlo a él en esa situación.
Parir es violento, punk, border. Sentía que el cuerpo se me partía,incapaz de ser madre. Creo que cuando rompí bolsa, Carlos el obstetra ya había llegado. Comentario aparte: el doctor abrió la puerta de casa, vio el cuadro y exclamó: "esto es un zoológico" .Es que Román (el perro), Flora y Fauna (las gatas) estaban ahí, poniéndole onda a mis alaridos.
El líquido amniótico no estaba limpio, el color era marrón, cosa que indica que había meconio. Situación que en un hospital te precipita a la cesárea. Ahí entré en pánico, sin saber que todo podía complicarse más: un rato más tarde, sin calma ni por un instante ya que entre cada contracción no pasaba un minuto, Ale y Carlos diagnosticaron una doble circular de cordón.
Sentí que tenía que sacarlo ya, de hecho no había más tiempo. Y así fue. El mayor de los orgasmos, verlo salir, tocarlo, escucharlo llorar. Al ratito estábamos todos echados en la cama: Juan dándole a la teta, Ale, Carlos, Martín y yo comiendo almendras, pasas y nueces.
Todavía hay un poco de olor a sangre en casa. Pero fue el nacimiento mas lindo que jamás pude imaginar. En una institución no hubiese zafado de la cesárea. Atravesar este camino me hizo sentir capaz de ser madre, tenía que hacerlo por primera vez en mi vida sin anestesia.
Ahora Juan duerme, y yo voy a aprovechar para acompañarlo.

9 sep. 2009

La anécdota del día

Silvia (mamá de Camila y Sofía):
En una oportunidad, volvía del jardín con las dos brujas en un remis. Camila estaba insoportable, lloraba por todo y Sofía que siempre se aguantaba más, estaba calladita pero maniobrando con sus manitos en el pañal............... En una de esas la veo que saca toda la mano para afuera llena de caca y se la pasa por la cara, y me dice: mamá chocolate..........Por suerte estábamos llegando a casa, pero bueno........la tuve que bajar casi sin tocarla porque ¡tenía caca en todo el cuerpo!

Niñera vs Jardín

Tarde o temprano es necesario tomar la decisión: las mamás actuales trabajamos y alguien tiene que cuidar a nuestro bebé. Ya no existen las abuelas de nuestra niñez, aquellas con largos días disponibles para disfrutar con los nietos: ahora las abuelas también trabajan.
Y ante esto, la disyuntiva aparece: ¿niñera en casa o jardín maternal?
Ambas opciones son válidas, ambas tienen puntos a favor y puntos en contra, sólo a los papás les corresponde elegir:
Jardín maternal:
- A favor: atención de profesionales que han estudiado para criar y más adelante educar a bebés y niños y que saben cómo estimularlos adecuadamente. Interacción con otros niños con lo que empiezan a sociabilizar, a compartir, a asumir roles dentro de un grupo, a esperar su turno y a respetar normas.
- En contra: las dificultades para continuar con la lactancia materna (que no son insalvables, ¡atención!) y las enfermedades que inevitablemente y debido al mismo contacto con otros niños comienzan a aparecer.

Niñera en casa:
- A favor: el bebé no se mueve del ámbito que más conoce (su propia casa) y por ello resulta más fácil su adaptación a quedarse con otra persona. Se evita el contagio de la mayor parte de las enfermedades, que sí aparecen en el jardín.
- En contra: por lo general, las niñeras no tienen la preparación que puede brindar una docente especializada en niños pequeños. Además resulta más difícil que los bebés adquieran normas de comportamiento social porque se manejan siempre dentro del mismo ambiente y con las mismas personas.

Es responsabilidad de cada pareja decidir dónde, cómo y con quién va a pasar nuestro hijo un número importante de horas diarias. Y también controlar cómo marcha todo, una vez que esta decisión fue tomada.

8 sep. 2009

El cólico nuestro de cada día

Casi todos los bebés sufren de cólicos durante sus tres primeros meses de vida. Y con ellos, sufren sus papás, claro. Es que no es fácil escuchar el llanto persistente del pequeño, sin causa aparente y sin solución a la vista y mucho menos verlo ponerse rojo y retorcer sus manitos y piernas en un intento por calmar ese dolor desconocido que lo aqueja.
El cólico es un dolor intestinal agudo que provoca la distensión del abdomen a causa de los gases. Algunos bebés los sufren todos los días, generalmente para la misma hora y a otros sólo les toca padecerlos en pocas oportunidades y sin un horario fijo. Lo que sí puede afirmarse es que, por lo general, desaparecen luego de los tres meses de vida, período durante el cual el sistema digestivo se encuentra, aún, en proceso de maduración.
¿Cómo ayudar?
Lo más importante es no entrar en pánico: si esto pasa, nos metemos en un círculo vicioso del cual es muy difícil salir: el bebé llora para descargar su ansiedad y dolor, la mamá se pone nerviosa porque no encuentra el motivo, el bebé percibe estos nervios y redobla su llanto.
Una vez que aprendimos que los cólicos llegan, se sufren y en un tiempo se van, se puede ayudar al pequeño con algunos remedios caseros que pueden aliviar su dolor:
- Asegurarnos de que eructe después de cada comida para que elimine todo el aire que ingirió.
- Hacerle masajes en la pancita con sus propias rodillas o con nuestra mano en forma horizontal a la altura del ombligo y al llegar al otro extremo del abdomen bajar la mano hasta casi llegar a la pierna. De esta forma lo ayudamos a eliminar gases.
- Acostarlo boca abajo sobre nuestro regazo o nuestro brazo.
- Intentar que use el chupete, que calma más angustias y ansiedades que cualquier otro invento conocido.
- Sentarlo en nuestro regazo y subirle las piernitas hasta que sus rodillas toquen su pancita.
¿Y las mamás?
Las mamás, no deben desesperar. Debes comprender que es una etapa por la que pasan casi todos los bebés. Cuando quieras darte cuenta, los cólicos habrán pasado y pensarás en ello como en algo muy lejano.
Es muy importante que las madres entiendan que no pueden hacer todo solas y que deben pedir ayuda. Los momentos en los que el bebé llora desconsolado porque tiene un cólico son de gran angustia y desesperación. Por eso es necesario que las mamás descansen y estén preparadas y con fuerzas para enfrentar estos episodios; la falta de sueño y el cansancio disminuyen la paciencia y la confianza en una misma que son tan necesarias para establecer una buena relación con tu bebé.
¿A quién recurrir?
En realidad, el cólico es un misterio. Nadie sabe exactamente su origen pero todos tiene una opinión para dar: que se quedó con hambre, que este masaje es mejor que el que vos elegiste, que habría que llevarlo al pediatra a ver si tiene algo, que lo saques a pasear en auto, que quizás no tolera la leche materna, etc.
No es conveniente escuchar a tantas voces sabiondas: vos sos la mamá y nadie más que vos va a saber que es lo mejor para él. En definitiva, ni siquiera los médicos tienen la receta para “curar” los cólicos. Así que dedicate a mimar, consolar y hacer los masajes que tu instinto te sugiera.