Martín (papá de Sabina): Sabina todas las noches se pasaba a nuestra cama y siempre tenía una excusa distinta: primero que se prendía el robot (un robot que habla pero que en ese momento estaba apagado), después que la asustaba la calabaza hueca de Hallowen y así, noche tras noche.
Hasta que día, antes de irse a dormir le expliqué que los robots no hacen ruido de noche, que las calabazas no asustan y que todos los juguetes están dormidos. A las tres de la mañana, otra vez con nosotros: “me asusté, papi, hay unos truenos infernales…” (mentirosa, no?)
Diego (papá de Ezequiel, Pedro y Pilar): cierta tarde estaba cambiando los pañales a Pilar y Ezequiel, el más grande, sentado al lado, miraba atentamente. Hasta que en cierto momento, me preguntó: ¿por qué las nenas no usan pito, papi?
Pamela (mamá de Nacho): Nacho, de unos seis años de edad había estado con una infección urinaria que hacía que cada vez que orinaba, le ardía el pene. Por esos días tuvo que llevar semillitas al colegio para hacer un collage. En su dibujo sobre una hoja en blanco hizo un nene, le puso una semillita en cada una de sus patitas, una entre las piernas, alrededor del nene hizo muchas nubecitas u junto al nene algo así como un perrito a animal patas para arriba con las cuatro patas duras. La maestra al ver este dibujo le pregunto qué era a lo que él contestó: Es un nene con zapatillas verdes, señalando las semillitas de las patitas....ese es el pene y señalo la semillita que había puesto entre las piernas del dibujito....todas esas nubecitas son pedos que se tiró el nene y eso es un osos que se murió por los pedos del nene.
La maestra, llamó al papá de este nene para contarle..quien casi se descompone de la risa...y tuvo que explicar que era sólo el reflejo de su problema en el pene.
31 mar 2010
30 mar 2010
Mamaderas bien limpitas y seguras

No alcanza con lavar las mamaderas para que tu bebé esté protegido: luego de su uso es necesario que las esterilices. Por ello, te contamos cuáles son los métodos más efectivos para lograr una mamadera bien limpita y a qué detalles hay que prestar atención para que también sea segura:
Durante el primer tiempo, durante un día vas a usar muchas mamaderas: una forma de ahorrar tiempo (que como mamá no te va a sobrar) es realizar la esterilización de varias mamaderas juntas: podés usar una, lavarla y dejarla para terminar con el proceso de higiene hacia el fin del día junto con las otras mamaderas que hayas utilizado. Además, debes tener en cuenta que, una vez esterilizada, puedes guardarla en la heladera durante 48 horas, donde se mantendrá perfectamente limpia.
¿Para qué esterilizar?
La esterilización de las mamaderas, tetinas y chupetes, así como la higiene de quien esté a cargo de la tarea de alimentar al bebé son fundamentales para evitar infecciones.
La acumulación de residuos alimenticios en las mamaderas puede provocar la proliferación de bacterias y contaminar su contenido, por ello su higiene debe ser especialmente cuidada. Y no menos importante es el lavado de manos, previo a cada preparación de mamadera, de la persona encargada de ello.
¿Qué métodos existen?
Existen varios métodos eficaces de esterilización: lo importante es siempre respetar los tiempos marcados por el fabricante del producto que vas a utilizar:
- El método “del tiempo de la abuela”: sumergir por completo los elementos a esterilizar en un recipiente grande, especialmente dedicado a ello y dejar hervir durante por lo menos diez minutos. Es importante que estos elementos no toquen los bordes del recipiente, que estés atenta para evitar que el agua se evapore y los materiales se quemen o derritan y que los saques con una pinza y los dejes escurrir sobre un papel secante de la cocina, sin secarlos con una toalla, por ejemplo.
- El método del vapor: existen esterilizadores a vapor para microondas, muy útiles para viajes porque ocupan muy poco espacio y son muy rápidos (entre cuatro y ocho minutos). También existen esterilizadores eléctricos que se basan en la acción del vapor: se introducen los elementos en el aparato, se pone el agua indicada, se cierra y pone en marcha; pasados quince minutos, el termostato se apaga y así la esterilización concluye.
- El método “en frío”: se utiliza una solución química y se puede aplicar a todos los elementos excepto aquellos que sean metálicos: se consigue en tabletas o líquidos y cada paquete indica la cantidad de agua y de solución que se debe aplicar.
¿Qué otras precauciones hay que tomar?
- Fijarse siempre si la mamadera tiene alguna marca o pequeña rasgadura: en ese caso hay que dejar de usarla ya que la esterilización no sería eficaz y es posible que quede alguna bacteria.
- Se puede utilizar un cepillo especial para mamaderas para limpiarlas más fácilmente y eliminar todos los restos de leche que queden adheridos en el interior. Son prácticos y muy económicos.
- No es recomendable el uso de soluciones desinfectantes ya que pueden quedar restos del producto en la mamadera que más tarde se mezclen con la leche.
- Lo ideal es cambiar la tetina cada tres meses, fijándonos para que edad está indicada la tetina que adquirimos. Y nunca hay que agrandar el agujero de la misma o agregarle agujeros adicionales.
- Al elegir la mamadera es conveniente leer su etiqueta para cerciorarnos que la elegida esté “libre de policarbonato (PC) y PVC”: se ha comprobado que el policarbonato contiene una sustancia tóxica, el bisfenol-A (BPA) que, aún en muy bajas dosis, puede afectar el cerebro, provocar lesiones de próstata, pubertad precoz, etc. Y los individuos más vulnerables a esta sustancia son los fetos, los bebés y los niños.
Lavar mamaderas no es divertido. Esterilizarlas, menos. Pero la satisfacción de estar haciendo algo que previene enfermedades a nuestro hijo, compensa cualquier aburrimiento o cansancio por esta tarea.
Durante el primer tiempo, durante un día vas a usar muchas mamaderas: una forma de ahorrar tiempo (que como mamá no te va a sobrar) es realizar la esterilización de varias mamaderas juntas: podés usar una, lavarla y dejarla para terminar con el proceso de higiene hacia el fin del día junto con las otras mamaderas que hayas utilizado. Además, debes tener en cuenta que, una vez esterilizada, puedes guardarla en la heladera durante 48 horas, donde se mantendrá perfectamente limpia.
¿Para qué esterilizar?
La esterilización de las mamaderas, tetinas y chupetes, así como la higiene de quien esté a cargo de la tarea de alimentar al bebé son fundamentales para evitar infecciones.
La acumulación de residuos alimenticios en las mamaderas puede provocar la proliferación de bacterias y contaminar su contenido, por ello su higiene debe ser especialmente cuidada. Y no menos importante es el lavado de manos, previo a cada preparación de mamadera, de la persona encargada de ello.
¿Qué métodos existen?
Existen varios métodos eficaces de esterilización: lo importante es siempre respetar los tiempos marcados por el fabricante del producto que vas a utilizar:
- El método “del tiempo de la abuela”: sumergir por completo los elementos a esterilizar en un recipiente grande, especialmente dedicado a ello y dejar hervir durante por lo menos diez minutos. Es importante que estos elementos no toquen los bordes del recipiente, que estés atenta para evitar que el agua se evapore y los materiales se quemen o derritan y que los saques con una pinza y los dejes escurrir sobre un papel secante de la cocina, sin secarlos con una toalla, por ejemplo.
- El método del vapor: existen esterilizadores a vapor para microondas, muy útiles para viajes porque ocupan muy poco espacio y son muy rápidos (entre cuatro y ocho minutos). También existen esterilizadores eléctricos que se basan en la acción del vapor: se introducen los elementos en el aparato, se pone el agua indicada, se cierra y pone en marcha; pasados quince minutos, el termostato se apaga y así la esterilización concluye.
- El método “en frío”: se utiliza una solución química y se puede aplicar a todos los elementos excepto aquellos que sean metálicos: se consigue en tabletas o líquidos y cada paquete indica la cantidad de agua y de solución que se debe aplicar.
¿Qué otras precauciones hay que tomar?
- Fijarse siempre si la mamadera tiene alguna marca o pequeña rasgadura: en ese caso hay que dejar de usarla ya que la esterilización no sería eficaz y es posible que quede alguna bacteria.
- Se puede utilizar un cepillo especial para mamaderas para limpiarlas más fácilmente y eliminar todos los restos de leche que queden adheridos en el interior. Son prácticos y muy económicos.
- No es recomendable el uso de soluciones desinfectantes ya que pueden quedar restos del producto en la mamadera que más tarde se mezclen con la leche.
- Lo ideal es cambiar la tetina cada tres meses, fijándonos para que edad está indicada la tetina que adquirimos. Y nunca hay que agrandar el agujero de la misma o agregarle agujeros adicionales.
- Al elegir la mamadera es conveniente leer su etiqueta para cerciorarnos que la elegida esté “libre de policarbonato (PC) y PVC”: se ha comprobado que el policarbonato contiene una sustancia tóxica, el bisfenol-A (BPA) que, aún en muy bajas dosis, puede afectar el cerebro, provocar lesiones de próstata, pubertad precoz, etc. Y los individuos más vulnerables a esta sustancia son los fetos, los bebés y los niños.
Lavar mamaderas no es divertido. Esterilizarlas, menos. Pero la satisfacción de estar haciendo algo que previene enfermedades a nuestro hijo, compensa cualquier aburrimiento o cansancio por esta tarea.
29 mar 2010
Prevengamos la Gripe A (H1N1)
El Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que a partir del 22 de Marzo se aplica, en todos los hospitales públicos y Centros de Salud y Acción Comunitaria (CESACs) porteños, como así también en vacunatorios adheridos, la vacuna antigripal para prevenir la aparición de la cepa H1N1.
En el marco de la Campaña Nacional de Vacunación para el virus Influenza H1N1, esta vacuna se aplicará a los siguientes grupos:
1) Trabajadores de salud en contacto con pacientes o secreciones.
2) Embarazadas y puérperas hasta los 6 meses postparto.
3) Todos los niños de 6 meses a 4 años inclusive.
4) Niños y adultos de 5 años a 64 años inclusive, con patología de base tales como obesidad, síndromes genéticos, enfermedades respiratorias crónicas, cardiopatías, diabéticos, inmunosuprimidos, oncológicos, patología renal (importante: llevar orden médica con el diagnóstico).
¿Qué se debe presentar para recibir la vacuna?
Los niños hasta los 4 años y los mayores de 64 deberán acreditar la edad, en el caso de las puérperas deberán probar la edad de su hijo.
Los pacientes con factores de riesgo tendrán que presentar la orden médica donde conste nombre, apellido y diagnóstico por el cual se indica la vacuna.
Más información:
http://www.buenosaires.gob.ar/noticias/?modulo=ver&item_id=727&contenido_id=48948&idioma=es
En el marco de la Campaña Nacional de Vacunación para el virus Influenza H1N1, esta vacuna se aplicará a los siguientes grupos:
1) Trabajadores de salud en contacto con pacientes o secreciones.
2) Embarazadas y puérperas hasta los 6 meses postparto.
3) Todos los niños de 6 meses a 4 años inclusive.
4) Niños y adultos de 5 años a 64 años inclusive, con patología de base tales como obesidad, síndromes genéticos, enfermedades respiratorias crónicas, cardiopatías, diabéticos, inmunosuprimidos, oncológicos, patología renal (importante: llevar orden médica con el diagnóstico).
¿Qué se debe presentar para recibir la vacuna?
Los niños hasta los 4 años y los mayores de 64 deberán acreditar la edad, en el caso de las puérperas deberán probar la edad de su hijo.
Los pacientes con factores de riesgo tendrán que presentar la orden médica donde conste nombre, apellido y diagnóstico por el cual se indica la vacuna.
Más información:
http://www.buenosaires.gob.ar/noticias/?modulo=ver&item_id=727&contenido_id=48948&idioma=es
26 mar 2010
Una historia de amor y fuerza

¡Hola, Tu Bebé Crece!
Les escribo porque quiero compartir mi experiencia que tal vez pueda servir para otras mamás a las que les toque atravesar la misma situación que yo pasé.
Enterarme de que estaba embarazada de mellizos fue una felicidad enorme, sobre todo porque, siendo hija única, realmente deseaba que eso no se repita con mis hijos, y ¡que forma de empezar! Sin embargo, mi embarazo no fue muy placentero: tuve contracciones desde el principio y por otro lado, tenía la sensación de que mi obstetra no tenía los cuidados necesarios que requiere un embarazo múltiple que, como había leído, es de riesgo.
Mi inexperiencia de madre primeriza hizo que no hiciera caso a esa sensación y no consultara a otro obstetra, pensando además que era poco ético. Error. Desde ya les aconsejo que, si tienen la mínima duda o no se sienten conformes con la atención (y no hablo solo de que el médico deba contenerlas o no, sino de las decisiones que se toman y la forma en que el embarazo es llevado) consulten a otro profesional.
En mi caso, no lo hice y eso, tal vez, hubiera podido cambiar la historia que, gracias a Dios, hoy puedo contar con final feliz.
A poco menos de seis meses de un embarazo en el que nunca me recomendaron reposo absoluto a pesar de tener algunas contracciones y molestias todo el tiempo, rompí bolsa en la madrugada del 5 de mayo de 2006. De ahí en adelante, nada se pudo hacer para evitar que mis bebes duraran mas tiempo en la panza, y nacieron por cesárea con 26 semanas de gestación, pesando Santiago 940 gramos y Manuel 800 gramos.
Si bien yo había leído que bebés de ese tiempo tienen posibilidades de sobrevivir, y también había leído algo sobre neonatología, incubadoras, etc. NUNCA me imaginé lo que eso significaba: en primer lugar, descubrir un mundo nuevo de aparatos y vocabulario; aceptar que mis “bebés” no se asemejaban precisamente a la imagen que se tiene de ellos, sino que eran tan chiquitos que toda la manito cabía en una uña de mi mano, caritas sin facciones de color oscuro que no podían ni moverse dentro del pequeño nido improvisado. Después, la lucha diaria, las duras jornadas en una clínica, turnándonos de una incubadora a la otra, tan solo para poder verlos o hablarles, apenas tocar a esos suspiritos de vida que luchaban con todas sus fuerzas; eternas noches en la soledad de nuestra casa, rezando para que el celular no suene. Fueron días interminables, pero desde el primer momento tuvimos en claro que el camino iba a ser largo y que, si todo salía bien, como mínimo teníamos tres meses de pelea. Por eso, no me puse a llorar cuando tuve que abandonar la clínica sin mis bebés; al contrario, una nueva etapa comenzaba y ellos me necesitaban. Hice un nudo en mi garganta y con mi uniforme diario de jogging y pelo recogido me encomendé a la tarea de simplemente ESTAR.
Pasamos por todo tipo de situaciones: operaciones de los chicos (si, con 800 gramos los operan!), intentos fallidos de sacar el respirador, infecciones, láser de ojitos, pero se iban sumando días, se iban ganando gramos y los bebes empezaron a estar “ESTABLES”, la palabra sagrada que agradecíamos cada día.
Fueron 101 días de internación, que para mi fueron como una vida dentro de mi vida en todo sentido, se fortaleció mi fe, porque en ningún momento dejé de rezar y de pedir con tanta devoción, se minimizaron los ¿problemas? que creía que tenía y pude valorar lo importante que es estar unidos en situaciones difíciles. Gracias a Dios, los bebés mejoraban y tomaban la forma humana correspondiente. El día que les sacaron el respirador (que fue con uno o dos días de diferencia entre ellos), tuve la sensación del preso al que le sacan la bola de hierro atada al pie, sentí libertad, ¡sentí que yo volvía a respirar!
El 15 de agosto nos fuimos los cuatro a casa, agotados pero embargados de felicidad. Todo lo que siguió es anécdota feliz como las demás que se pueden leer en este espacio, por eso yo quería contar mi historia con principio no tan feliz, para que a quienes le toque vivir algo semejante no se desalienten, no bajen los brazos y luchen con todas sus fuerzas…
María A. Nájera (mamá de Santiago y Manuel Matsubara)
25 mar 2010
Anécdotas divertidas
Natalia (mamá de Lucio): cierto domingo cayó mi hermana Lorena de visita con un novio nuevo, cincuentón él y muy canoso. Durante el almuerzo, yo noté que Lucio lo observaba calladito. Hasta que en un momento no aguantó más y preguntó: “Mamá, ¿cómo se llama el papá de Lore?
Marta (mamá de Juan Cruz): Juan Cruz estaba más que interesado en las diferencias entre hombres y mujeres. Una noche, antes de irnos a dormir me preguntó: “Los papás y los nenes tienen pito… y las mamás, ¿qué tienen?” Entonces, traté de explicarle que las mamás y las nenas tienen un agujerito… a lo que muy seguro, me contestó : “sí, mami pero las mamás lo tienen tapado con pelitos”
Beatriz (mamá de Lucas): cuando Lucas empezó primer grado, lo hizo en una escuela distinta a la que había hecho todo el jardín. Por eso, al principio le costó bastante adaptarse y lloró casi toda la semana, cada vez que lo dejábamos. Hasta que un día, orgulloso, al ir a buscarlo me contó: “Mami, hoy no se me cayó ni una gota!
Marta (mamá de Juan Cruz): Juan Cruz estaba más que interesado en las diferencias entre hombres y mujeres. Una noche, antes de irnos a dormir me preguntó: “Los papás y los nenes tienen pito… y las mamás, ¿qué tienen?” Entonces, traté de explicarle que las mamás y las nenas tienen un agujerito… a lo que muy seguro, me contestó : “sí, mami pero las mamás lo tienen tapado con pelitos”
Beatriz (mamá de Lucas): cuando Lucas empezó primer grado, lo hizo en una escuela distinta a la que había hecho todo el jardín. Por eso, al principio le costó bastante adaptarse y lloró casi toda la semana, cada vez que lo dejábamos. Hasta que un día, orgulloso, al ir a buscarlo me contó: “Mami, hoy no se me cayó ni una gota!
23 mar 2010
¿Qué colchón elegimos?

El nene crece. Y llega el momento que, por más amplia que sea la cuna, es necesario pasarlo a una cama común y corriente. ¿Común? ¿O es necesario tener en cuenta algún detalle a la hora de elegir el colchón del pequeño?
Sabido es que los niños necesitan entre ocho y diez horas de sueño por noche para lograr despertar bien descansados. Por ello, un colchón que les permita dormir cómodamente es más que importante ya que les brindará un descanso renovador y tranquilo, necesario para que crezcan en forma saludable.
Tu Bebé Crece se dedicó a indagar sobre el tema y en primer lugar se contactó con el Dr. Pablo Courtis, traumatólogo quien explicó que lo ideal es adquirir “un colchón de densidad media, sin resortes para que no se generen contracturas ni desviaciones de la columna”.
¿Densidad? ¿Y qué es la densidad de un colchón?
La densidad nos indica la cantidad de material que existe en un metro cúbico de producto; por ello, a mayor densidad, mayor dureza del colchón. Al consultar con Dormicentro, una casa especializada en la venta de colchones, sommiers y almohadas, nos dicen que lo que los padres suelen pedir con más frecuencia es un colchón “de espuma y de densidad media; es decir un colchón que no sea exageradamente duro pero lo suficientemente firme como para mantener la espalda recta y evitar problemas en la columna”.
Por su parte, Augusto Fernández, médico pediatra asegura que “para nenes en etapa escolar lo mejor es buscar algún colchón más bien duro, sobre todo para ofrecerle alivio a la tensión que se genera en la espalda con la postura que ellos suelen adoptar al sentarse ante el banco de la escuela”
Si uno empieza a buscar en los comercios especializados puede encontrar múltiples opciones y terminar realmente mareado: con tratamiento antimanchas, con tratamiento con barreras antiácaros para evitar alergias, con fundas con cierres que permiten la higiene periódica del colchón, con los dibujos animados del momento, con cobertores especiales que impiden se mojen cuando se escapa la orina, etc. Todo depende de las posibilidades económicas de cada familia y de la recomendación del pediatra del “bello durmiente”.
Sabido es que los niños necesitan entre ocho y diez horas de sueño por noche para lograr despertar bien descansados. Por ello, un colchón que les permita dormir cómodamente es más que importante ya que les brindará un descanso renovador y tranquilo, necesario para que crezcan en forma saludable.
Tu Bebé Crece se dedicó a indagar sobre el tema y en primer lugar se contactó con el Dr. Pablo Courtis, traumatólogo quien explicó que lo ideal es adquirir “un colchón de densidad media, sin resortes para que no se generen contracturas ni desviaciones de la columna”.
¿Densidad? ¿Y qué es la densidad de un colchón?
La densidad nos indica la cantidad de material que existe en un metro cúbico de producto; por ello, a mayor densidad, mayor dureza del colchón. Al consultar con Dormicentro, una casa especializada en la venta de colchones, sommiers y almohadas, nos dicen que lo que los padres suelen pedir con más frecuencia es un colchón “de espuma y de densidad media; es decir un colchón que no sea exageradamente duro pero lo suficientemente firme como para mantener la espalda recta y evitar problemas en la columna”.
Por su parte, Augusto Fernández, médico pediatra asegura que “para nenes en etapa escolar lo mejor es buscar algún colchón más bien duro, sobre todo para ofrecerle alivio a la tensión que se genera en la espalda con la postura que ellos suelen adoptar al sentarse ante el banco de la escuela”
Si uno empieza a buscar en los comercios especializados puede encontrar múltiples opciones y terminar realmente mareado: con tratamiento antimanchas, con tratamiento con barreras antiácaros para evitar alergias, con fundas con cierres que permiten la higiene periódica del colchón, con los dibujos animados del momento, con cobertores especiales que impiden se mojen cuando se escapa la orina, etc. Todo depende de las posibilidades económicas de cada familia y de la recomendación del pediatra del “bello durmiente”.
22 mar 2010
Ibupirac: Alerta Naranja

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) informó, a través de un comunicado en su página web, de trece casos que refieren a propiedades organolépticas (olor y/o sabor) alteradas, del producto IBUPIRAC SUSPENSION, 2% SABOR NARANJA x 90 ml. y x 200 ml.
Si bien no se han recibido notificaciones sobre efectos adversos, ante estos hechos la firma El laboratorio Pfizer S.R.L. (titular del producto) ha iniciado el retiro preventivo del mercado de los lotes que se enumeran a continuación:
Si bien no se han recibido notificaciones sobre efectos adversos, ante estos hechos la firma El laboratorio Pfizer S.R.L. (titular del producto) ha iniciado el retiro preventivo del mercado de los lotes que se enumeran a continuación:
9217 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9218 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9241 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9242 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9243 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9244 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9286 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9287 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9313 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9324 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9325 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9326 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9327 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9424 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9425 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9426 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9470 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9471 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9504 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9505 Ibupirac Susp.2% x 90ml
0004 Ibupirac Susp.2% x 90ml
0004/1 Ibupirac Susp.2% x 90ml
0005 Ibupirac Susp.2% x 90ml
9213 Ibupirac Susp.2% x 200ml
9214 Ibupirac Susp.2% x 200ml
9215 Ibupirac Susp.2% x 200ml
9237 Ibupirac Susp.2% x 200ml
9238 Ibupirac Susp.2% x 200ml
9239 Ibupirac Susp.2% x 200ml
9240 Ibupirac Susp.2% x 200ml
9350 Ibupirac Susp.2% x 200ml
9351 Ibupirac Susp.2% x 200ml
9373 Ibupirac Susp.2% x 200ml
Por su parte, Pfizer SRL, a través de un comunicado publicado en diversos diarios ha informado que “ha iniciado el proceso de recupero y reposición de las unidades de Ibupirac” que están en poder del público. Tal tarea será llevada a cabo con la colaboración de farmacias y por medio de la línea de atención gratuita 0800-777-4287, a través de la cual se podrá concretar el proceso de reposición por un nuevo envase.
La empresa declaró que tras los correspondientes análisis de laboratorio se detectó que dichas partidas presentan un crecimiento de levaduras por encima de los valores aceptables, aclarando que la presencia de esta levadura “no representa un riesgo para la salud aún cuando el producto haya sido ingerido en forma oral”.
Para más información:
http://www.anmat.gov.ar/Comunicados/2010/lotes_de_ibupirac.pdf
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