16 sept 2010

Comerse a sí mismo


Desde hace ya demasiado tiempo el peso corporal ha sido asociado con valores socioculturales: en la antigüedad, la delgadez se asociaba con espiritualidad y misticismo. Hoy, se la asocia con belleza y éxito social y así la bulimia y la anorexia, entre otros trastornos, tomaron una dimensión inesperada.

“Escondía las galletitas del desayuno en algún cajón, volvía loca a mi mamá a la hora de cenar para que me sirviera menos, detestaba mis piernas, la balanza era mi mayor preocupación y recién tenía diez años” Así recuerda María los inicios de su obsesión por ser flaca, aquella época en la que aún desconocía que lo que le pasaba era una enfermedad, una enfermedad a la que aún hoy no se atreve a asegurar que ha logrado derrotar.
Como María existen miles de personas que sufren de trastornos de la alimentación, tal es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya los considera una epidemia, afirmando, entre otros datos, que el 60% de la población femenina mundial hace dieta y el 75% se cree con sobrepeso.
Según la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), la bulimia y la anorexia son las alteraciones más comunes de la conducta en el acto de comer, aunque no las únicas. Entre otros desórdenes alimentarios, ALUBA destaca la ortorexia que es la obsesión por ingerir alimentos “sanos”, sin contaminantes ni productos artificiales y la vigorexia que consiste en una distorsión de la imagen corporal mediante la cual los pacientes nunca se ven del todo musculosos por lo que generan una adicción al gimnasio.
Temor intenso a engordar, alteración de la imagen corporal en la que la persona se ve gorda a pesar de estar delgada, atracones recurrentes en los que sienten que se pierde el control sobre la comida, abuso de laxantes o diuréticos, excesivo ejercicio físico: la obsesión por el cuerpo y por la comida siempre están presentes y determinan graves alteraciones en la conducta de quienes las sufren.

Nada nuevo bajo el sol
La palabra anorexia deriva del griego y significa falta de apetito. El primer caso se remonta a 1694, cuando un médico inglés llamado Morton describió a una joven paciente en estado de desnutrición: “parecía un esqueleto vivo, solamente piel y huesos, no tenía síntomas febriles y padecía un frío descomunal”.
Ya en la década de 1870 Gull, un médico británico nombró por primera vez a la enfermedad como “anorexia nerviosa” y le otorgó un componente mental al señalar que en las pacientes examinadas se percibía una negación perversa a comer.
Por su parte, la palabra bulimia deriva del griego bous (buey) y limos (hambre) y significa tener el apetito de un buey. Los primeros antecedentes se detectan en la antigüedad, cuando los individuos dependían de la caza masiva seguida de uno o dos días de comilona: ello en virtud a que estos atracones permitían acumular tejido graso para compensar los períodos de carencia de alimentos.
La bulimia fue inicialmente concebida como un desorden somático causado por parásitos intestinales o lesiones cerebrales y a comienzos del siglo XIX los diccionarios médicos la describían como la presencia de apetito voraz seguida de vómito, propia de la histeria y del embarazo: recién en 1979 fue aceptada como un desorden neurótico.

Crónica de una muerte anunciada
Tanto la bulimia como la anorexia generan en quienes las sufren gran cantidad de conductas que, de una forma u otra, los pueden a llevar a la muerte. Si no reciben tratamiento adecuado, los pacientes tendrán problemas para relacionarse en el colegio, en el trabajo y hasta con su propia familia, no podrán lograr independencia ni autosuficiencia y por ende no obtendrán una inserción social adecuada.
Los pacientes bulímicos se caracterizan por presentar episodios recurrentes de voracidad, seguidos de vómitos autoinducidos. Según la licenciada Ángeles Moravek, psicóloga especializada en estas enfermedades, tienen conciencia de que su patrón alimentario es anormal pero al mismo tiempo, sienten que no pueden controlar la ingesta de comida. “Todo lo que hacen repercute en su organismo, entre otras consecuencias se pueden mencionar oscilaciones significativas de peso, deterioro de las piezas dentarias, amenorrea o ausencia de menstruación y carácter irritable dado que se sienten culpables”, asegura la profesional. El mayor peligro para un bulímico lo generan las llamadas “conductas compensatorias”: luego de los atracones, aumentan la ingesta de líquidos para cancelar el hambre, se provocan los vómitos y abusan de diuréticos y laxantes, todas conductas purgativas que pueden provocar la muerte por paro cardíaco al ocasionar la pérdida de potasio.
Por otro lado, los pacientes anoréxicos. En ellos lo que prevalece es un miedo intenso a la obesidad y a diferencia de los bulímicos, no tienen conciencia de su enfermedad. Su conducta se centra en un afán por “no comer” ya que se ven gordos a pesar de tener bajo peso: cortan los alimentos en trozos pequeños, tiran o esconden la comida, cuentan las calorías y realizan hiperactividad para bajar de peso.
En consecuencia, tanto ALUBA como Moravek destacan que es necesario tomar conciencia de que estamos frente a enfermedades graves, tan graves que la OMS asegura que un 15% de las personas afectadas muere a causa de estas patologías.

¿Y ahora quién podrá salvarnos?

Ante tantos datos terribles, esta es la pregunta, entonces: ¿alguien se encarga de intentar prevenir estas enfermedades en nuestro país? Y la respuesta es pobre: pocas medidas se han tomado al respecto.
Por un lado, se puede mencionar la famosa Ley de Talles que entró en vigencia en la provincia de Buenos Aires en diciembre de 2005 y que establece que los comercios de venta de ropa para adolescentes en esa provincia están obligados a mostrar en las estanterías prendas desde el talle 38 y hasta el 48 de todos los modelos, correspondientes a las medidas antropométricas de la mujer adolescente. Esta ley tiene como objeto eliminar la presión social del llamado “cuerpo perfecto”, una arbitrariedad que puede impulsar a los adolescentes a padecer de problemas en la alimentación. Sin embargo, un simple relevamiento realizado en dos o tres negocios que venden ropa de las marcas más populares entre adolescentes revela que la ley no se cumple: “talles para vos no tengo” o “para tu cuerpo no hay”, son frases que se escuchan a diario en estos comercios.
“Yo, con un cuerpo normal, no consigo talle en muchas casas”, asegura Valeria, una joven a la que se percibe bastante enojada, “no me quiero imaginar si viene alguna chica un poco excedida de peso”. Y mejor ni imaginar el impacto que puede tener una respuesta así en una adolescente que sufre de bulimia o anorexia.
Siguiendo una línea similar, existe un proyecto de ley presentado por el diputado Helio Rebot ante la Legislatura porteña que tiene como objeto prohibir desfilar a jóvenes extremadamente delgadas en la ciudad de Buenos Aires, el que a la fecha no ha sido discutido. El proyecto consta de un único artículo que establece la prohibición de desfilar a todas aquellas personas que tengan un índice de masa corporal inferior a 18, conforme a las recomendaciones de la OMS. El índice de masa corporal se obtiene dividiendo el peso de la persona por la estatura al cuadrado y según su autor “lo que busca la ley es prevenir la transmisión de cánones de belleza que generen enfermedades vinculadas con la mala alimentación”
Y más reciente aún es el proyecto presentado por Silvia Majdalani, presidenta de la Comisión de Defensa del Consumidor, que establece que “ningún comercio porteño de ropa para mujer podrá exhibir sus prendas en maniquíes que midan menos que la talla 38” y que apunta a combatir la frustración que genera en las compradoras la diferencia entre cómo les sienta la ropa a estos exhibidores y cómo les sienta a ellas.
Parece muy poco el accionar si se compara con las consecuencias de estas enfermedades: muchos proyectos, pocas leyes. Y las que existen, sin cumplirse.

Pro Ana y Pro Mia
Puede parecer extraño pero en internet existen miles de sitios pro anorexia (pro ana) y pro bulimia (pro mia). Estos sitios ofrecen imágenes de mujeres peligrosamente delgadas, a las que se les ven las costillas y que sus visitantes toman como inspiración para seguir muriendo de hambre.
Entre otros “servicios” que prestan estas páginas web se pueden encontrar tablas de calorías, dietas para iniciarse, consejos prácticos para disimular ante las familias y secretos como, por ejemplo, cuales son los laxantes de mejor resultado.
En uno de esos foros puede leerse un testimonio aterrador: “La anorexia y la bulimia son enfermedades. Pero pueden convertirse en un estilo de vida, hay millones de personas como yo y estas páginas han hecho mucho por mí: no soy más pro-ana que antes, sólo que ahora no me siento sola”

Sexo y edad.
La licenciada Movarek asevera que no existen edades específicas en la que se den este tipo de trastornos: “se ven casos en edades muy tempranas y se ven casos de ancianos con bulimia o anorexia”, explica. Incluso existen bebés y niños que se niegan a comer, aunque la edad de mayor riesgo es la adolescencia.
En cuanto al sexo de los pacientes, relata que “cada vez se reportan más casos masculinos” y que la causa estaría en los cambios que se verifican del rol masculino en la sociedad y la importancia que la sociedad le otorga a la imagen externa. No obstante, las mujeres siempre son más propensas a sufrir de desórdenes alimentarios.

15 sept 2010

Anécdotas divertidas


Gabriela (mamá de Ian y Paula): Ian, de cuatro años, estaba muy entusiasmado con la fiestita que iban a hacer en el jardín para el 25 de Mayo: que las banderitas, que el cumple de la Patria, que el baile, etc. Llega el día de la fiestita y cuando termina se acercó, enojado. Cuando le pregunté por qué, me contestó: ¡Pero, mami! Este es el cumple de la patria pero no hay ni chizitos, ni globos ni torta, un desastre…


Victoria (mamá de Santiago): Santi estaba con todo el tema de las malas palabras, de los que se puede decir y lo que no, etc. Una tarde volvió del jardín y me contó que la seño había retado a un compañerito porque había dicho “carajo”. Y agregó: Pero mami, carajo no se dice pero vamos River carajo, sí.


Carla (mamá de Martina y Juan): una tarde había venido mi hermana con su novio a visitarnos y los chicos estaban más que felices porque los hacían jugar como locos. Llega el momento en que tienen que irse y Martina no quería saber nada. Entonces mi hermana, tratando de convencerla, le dijo que su novio no la dejaba quedarse tanto tiempo. A lo que ella, muy tranquila le contestó: No es ni tu madre ni tu padre para mandarte, así que quedate tranquila.


14 sept 2010

Embarazo después de los 35: ¿estamos a tiempo?




Disfrutar de más tiempo en pareja, viajar, realizarse a nivel profesional, asentarse económicamente, tener la casa propia… son algunas de las razones que hacen que hoy cada vez más mujeres sean madres después de los 35 años.

Sin embargo, a casi todas nos empieza a picar el bichito del instinto materno en algún momento y nos empieza a preocupar el reloj biológico y las consecuencias de su actividad.

Hasta hace poco, un embarazo después de los 30 era considerado arriesgado pero hoy esto ya no asusta porque se sabe que un embarazo sano depende, en gran medida del estado de salud de la mujer. Sin embargo, existe una mayor cantidad de riesgos que hay que tener en cuenta al momento de decidir tener un hijo, a partir de cierta edad.

Por ello, Tu Bebé Crece preguntó sobre el tema al doctor José María Courtis, Ginecólogo y Obstetra quien nos habló así sobre el tema: “Los riesgos de un embarazo después de los 35 están relacionados a patologías propias del embarazo y a otras que la mujer ya puede tener antes de quedar embarazada”

Lo ideal, entonces, es consultar al médico antes de intentar concebir. Y esto debería hacerse no sólo para aquellos casos de mujeres de treinta y pico sino para todas las mujeres sin límite de edad, con el objeto de asegurarse de que se encuentra en el mejor estado posible para intentarlo.

“Uno de los riesgos más comunes es el de desarrollar hipertensión inducida por el embarazo, es decir aquella que se diagnostica después de las veinte semanas de gestación. Incluso suelen ser muy frecuentes las formas más graves de hipertensión como la preclampsia que es cuando a la presión alta se le agrega la pérdida de proteínas por la orina” nos cuenta el especialista, mientras agrega otro dato preocupante: “también aumenta el riesgo de diabetes asociada al embarazo cuyo principal problema es que una vez que finalizan los nueve meses, un porcentaje de estas pacientes quedan con diabetes mellitus tipo 2”

Otra cosa a tener en cuenta son las consecuencias que un embarazo tardío puede tener para con el bebé. El obstetra asegura que son mucho más frecuentes las patologías fetales como la restricción del crecimiento uterino y el desarrollo de oligoamnios: “lo primero que nombré es cuando el bebé crece menos que lo que le corresponde para la edad gestacional y puede llevar a un nacimiento prematuro y lo segundo es cuando existe una disminución de la cantidad de líquido amniótico y tiene la misma consecuencia”, nos aclara.

Mayores probabilidades de tener un parto por cesárea, nacimientos prematuros, disminución en la fertilidad, placenta previa, bajo peso al nacer son otros factores a considerar. Y además, se multiplican los riesgos de tener un hijo con trastornos cromosómicos siendo el más común de ellos el síndrome de Down. Según Courtis “el riesgo de síndrome de Down aumenta en forma exponencial a partir de los 35 años. Así, mientras la incidencia es muy baja en menores de 20 años, el riesgo aumenta a 1 niño con esta patología cada 5000 niños nacidos de madres de 35 años, a 1 niño cada 2000 nacidos de madres de 40 años y a 1 niño cada 200 niños nacidos de madres de 45 años.”

Ante esta realidad que se contrapone con la otra realidad que es la de posponer la maternidad cada día más, lo ideal es contar con un control temprano por parte del médico para prevenir complicaciones. Y se pueden poner en práctica algunos consejos útiles:

Tomar ácido fólico.

Seguir una dieta balanceada.

Comenzar el embarazo con un peso saludable e intentar no subir mucho de peso.

No tomar alcohol, drogas, fumar ni exponerse al humo de cigarrillo.

Practicar ejercicio ligero a diario, por ejemplo, caminar.

Mantenerse tranquila y relajada: no olvides que con los debidos controles y cuidados, un embarazo a esta edad puede transcurrir con absoluta normalidad.



José María Courtis es Médico Ginecólogo y Obstetra. Obtuvo su título en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente se desempeña como médico de planta del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital de Cutral-Co/ Plaza Huincul.



13 sept 2010

Que sean niños los niños


Que sean niños los niños.

Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los bares, o estrellas descartables de la televisión.

Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes.

Que no sean niños soldados, los niños. Que sean niños los niños, simplemente. Que no sean foto de un portal pornográfico. Que no sean los habitantes de un reformatorio.

Que no sean costureros en talleres ilegales de ningún lugar del mundo.

Que sean niños los niños, y no un target.

Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bombardeados por publicidad. Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. Todo lo ingenuos que quieran. Que hagan libremente sus niñerías.

Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.

Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de actividades.

Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.

Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca el mercado.

Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos.

Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno o la cuota de alimentos.

Que sean niños los niños.

Y que los niños sean lo intocable, que sea la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los maestros de todas las escuelas.

Que sean niños los niños, y no el juguete de los abusadores.

Que sean niños, no "el repetidor" o "el conflictivo" o "el que nunca trae los deberes".

Niños, y no los que empujan el carro con cartones.

Que sean niños los niños, simplemente.

Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados.

Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores.

Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran.

Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.

Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota.

Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año. Que sean felices los niños, por ser niños. Inocentes de todo lo heredado.


Autor: Mex Urtizberea

6 sept 2010

Alerta: sarampión


Para sacarnos las dudas:


¿Quiénes NO deben vacunarse?

Los menores de 6 meses. Los mayores de 50 años. Los inmunosuprimidos. Las embarazadas.
¿Cómo se transmite el Sarampión?

El sarampión se transmite fácilmente por contacto con las personas que están incubando o presentan la enfermedad sarampionosa. La vía de transmisión es respiratoria (por la salida del virus en las gotitas de saliva que se producen al hablar, toser o estornudar) o por contacto con los objetos contaminados con las secreciones.

¿Cómo se previene el sarampión?

La única forma de prevenir la enfermedad es vacunándose.

¿Cuáles son las principales complicaciones que puede producir?

Las complicaciones graves, se pueden presentar en todos los enfermos, pero son más frecuentes, en niños menores de 5 años o desnutridos, causando neumonía, ceguera, laringitis, bronquitis, alteraciones neurológicas, incluso retardo mental grave, y trastornos degenerativos del Sistema Nervioso Central como convulsiones, meningoencefalitis y encefalomielitis postinfecciosa. Las complicaciones neurológicas no presentan tratamiento y dejan daños irreversibles. El sarampión puede ser causa de muerte, principalmente por causas respiratorias.

¿Qué niños presentan más riesgo de morir por sarampión?

La tasa de letalidad por sarampión es del 3% al 6%, siendo más alta entre lactantes de 6 a 11 meses y desnutridos.

¿Cuándo fue la última Campaña de vacunación para el Sarampión en Argentina?

La última campaña de vacunación, de Sarampión-Rubéola llamada de seguimiento se realizo en el año 2009, alcanzándose una cobertura global país del 98%.

¿Por qué se indica 1 dosis en mayores de 6 meses y 2 dosis en mayores de 1 año?

Se deben vacunar para evitar que se acumulen niños susceptibles a la enfermedad. Este grupo de niños susceptibles se genera a punto de partida de los niños que no se vacunan y de los que si se vacunan, pero no responden a la misma.

¿Por qué se ofrece una segunda oportunidad para recibir la vacuna Sarampión Rubéola a los niños menores de 5 años y mayores de 1 año?

Para prevenir la acumulación de susceptibles al sarampión, ofrecer la vacuna Sarampión Rubéola (SR) a niños que nunca la recibieron, “alcanzando a las poblaciones excluidas” y también a aquellos que la recibieron pero que no respondieron a ella.

¿La vacuna contra el Sarampión es segura?

Sí es muy segura. Es una vacuna de virus vivo atenuado que fue aprobada desde 1969. La vacuna que se utiliza en Argentina procede de laboratorios certificados internacionalmente por la Farmacopea de los Estados Unidos (USP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Cuál es la efectividad de la vacuna?

Diversas investigaciones han demostrado que un 90% a un 95% de las personas susceptibles mayores de un año que reciben una sola dosis de esta vacuna desarrollan inmunidad para toda la vida.

¿Cuánto dura la inmunidad que induce la vacuna?

La evidencia indica que la inmunidad que producen 2 dosis de la vacuna es de larga duración, probablemente para toda la vida.

¿Cómo se aplica la vacuna?

La vacuna es inyectada por vía subcutánea en la región deltoidea del brazo.

¿A qué temperatura se conserva la vacuna?

La temperatura de conservación de la vacuna debe ser de +2 +8 grados centígrados para poder asegurar que mantenga su alta efectividad.

¿En qué año se incluyó la vacuna contra el sarampión en el Calendario Nacional de Vacunación de Argentina?

Desde el año 1970, se aplica la vacuna antisarampionosa a través del Calendario Nacional de Inmunizaciones en Argentina y desde 1998 se aplica la vacuna Triple Viral (sarampión, rubéola y parotiditis) al año y al ingreso escolar.

¿Por qué es necesario vacunar?

La aplicación de una dosis a las personas que están inmunizadas les eleva el nivel de protección sin traerles complicaciones.

El virus del sarampión es altamente contagioso y las personas infectadas pueden contagiar aún antes de que aparezcan los síntomas. Por ello, lo recomendable es vacunar, sólo de esa manera, se podrá lograr la protección total y evitar que estos virus circulen en Argentina
¿Qué reacciones podría provocar la vacuna contra la rubéola y sarampión (SR)?

La vacuna es muy segura. Desde hace más de treinta años se ha utilizado la vacuna contra la rubéola y solamente se reportan, en ocasiones, efectos como: erupción cutánea, fiebre, artralgias y artritis transitoria. Ocasionalmente entre el 5º y el 12º día después de la aplicación de la vacuna pueden aparecer ganglios aumentados de tamaño. Las manifestaciones, si aparecen, son leves y desaparecen en pocos días.

¿Existen contraindicaciones para aplicar esta vacuna?

No se recomienda vacunar a personas con enfermedades muy graves, como las personas hospitalizadas o que estén en tratamiento con quimioterapia, inmunosuprimidas o padezcan SIDA. Los niños con infección por HIV se pueden vacunar, pero se sugiere consultar al médico tratante.

¿Se entregará algún certificado de vacunación?

Las personas recibirán una tarjeta con la fecha de la vacunación y datos de la vacuna. Es importante que se conserve esta tarjeta.

¿Cómo se contagia?

El modo de transmisión es fundamentalmente de persona a persona, por diseminación de gotitas de Flügge (a través del aire). La presencia de aerosoles permite la transmisión aérea en lugares cerrados (consultorios e internaciones). El virus puede permanecer hasta dos horas suspendido en el aire.

¿Cuáles son los síntomas?

Con la presencia de fiebre de 38º o más y erupción acudir de inmediato a una consulta médica.

¿Cuál es el período de incubación?

El período de incubación dura unos 10 días, y varía de 7 a 18 días desde la exposición al virus hasta el comienzo de la fiebre, y unos 14 días hasta que aparece la erupción.
¿Quiénes pueden padecer la enfermedad?

Constituye un riesgo para todas las personas que no han padecido la enfermedad o que no han sido inmunizadas. Puede adquirir gravedad en los menores de 2 años y las personas inmunodeprimidos.
¿Cuáles con las medidas preventivas?

Las medidas preventivas se basan, fundamentalmente en la vacunación oportuna de la población susceptible.

¿Existe tratamiento para la enfermedad?

No hay un tratamiento específico para los casos.

¿Qué hacer cuando alguien padece la enfermedad?

Se debe proceder al aislamiento: los niños no deben asistir a la escuela hasta una (1) semana después que apareció la erupción. En los hospitales el aislamiento respiratorio debe ser estricto.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación.

www.msal.gov.ar


3 sept 2010

El instinto materno ¿existe?


El “instinto” de proteger, cuidar, nutrir y amparar a un hijo, sólo puede manifestarse en la medida que ese hijo exista y tengamos una relación amorosa con él. Ahora bien ¿necesitamos el instinto materno para quedar embarazadas? No, definitivamente no tienen nada que ver una cosa con la otra. Quedamos embarazadas porque somos fértiles, porque hemos tenido contacto sexual con un hombre y porque es parte de la naturaleza humana. El instinto aparece más tarde, cuando el niño nace. A partir de ese momento, hay un bebé necesitado de cuidados maternos que despierta nuestra capacidad de amar.

Pero, una vez que el niño ha nacido, ¿siempre aparece el instinto materno? ¿Por qué muchas madres no sentimos “eso” en relación a nuestros hijos? Porque nuestra capacidad de protegerlo y ampararlo depende de la represión sexual que hemos vivido a lo largo de toda nuestra vida, del desamparo en el que hemos permanecido sometidas durante nuestra infancia y de la moral, el autoritarismo afectivo y la rigidez que aún hoy persisten y hacen parte de nuestra manera de ser. Es decir, una vez que tenemos al niño real en brazos, nos encontraremos con nuestra capacidad o incapacidad de cuidarlo, según nuestra historia emocional pasada, de la que generalmente no tenemos un claro registro. De todas maneras, la función maternante se puede aprender buscando referentes externos, siempre y cuando reconozcamos que nos resulta difícil responder a las demandas del niño pequeño.

En todos los zoológicos del mundo, se sabe que cualquier mamífera hembra criada en cautiverio, tendrá pocas chances de concebir y dar a luz a su cría. Luego, si lo logra, difícilmente “la reconozca” como propia y posiblemente tenga dificultades para amamantarla y protegerla. Pero los cuidadores del zoológico la ayudarán, y la cría normalmente sobrevivirá. Lamento estas comparaciones, pero a las mujeres nos sucede algo parecido: atravesamos los embarazos totalmente despojadas de nuestro saber interior y luego parimos en cautiverio: atadas, pinchadas, amenazadas y apuradas. Entonces lógicamente, inmediatamente después de producido el nacimiento, nos sucede que desconocemos a nuestra cría. Las madres tenemos que hacer un esfuerzo intelectual para reconocer a ese hijo como propio, con la culpa y la vergüenza de pensar internamente que quizás no poseemos ese valioso “instinto materno”.

¿Puede una madre tener una fluidez extraordinaria para responder intuitivamente a las necesidades del bebe? Sí, claro, ¡pero tiene que provenir de una infancia ideal! Si hemos recibido suficiente amparo, contacto corporal, palabras cariñosas, mirada exclusiva, pechos, disponibilidad emocional y explicaciones a lo largo de toda nuestra infancia, es mucho más probable que respondamos instintivamente a las demandas del niño pequeño. Caso contrario, necesitaremos apoyos externos que nos guíen hacia el amor, y nos liberen de los prejuicios.

Laura Gutman.
www.lauragutman.com.ar


2 sept 2010

Una madre le donó parte del hígado a su bebe de 10 meses


Cuando Osiris Molina se enteró de que su bebe de apenas tres meses de edad necesitaba un trasplante de hígado de donante vivo, sintió mucho miedo por Facundito. Pero la confirmación de que ella podría ser la donante le dio aún muchas más fuerzas para encontrar el centro médico fuera de Panamá donde se hiciera esa cirugía.

Fue el mismo equipo que le diagnosticó a su bebe la obstrucción congénita de las vías biliares el que le mencionó a la Argentina como el lugar en que debería intentar el trasplante. Siete meses después, un equipo de la Fundación Favaloro realizó el trasplante con una nueva técnica miniinvasiva mediante videolaparoscopia, que redujo de siete a tres días el alta materna y las complicaciones de este tipo de intervenciones.

"Lo novedoso es la técnica con la que hicimos la cirugía en la mamá para extirparle el hígado que le trasplantamos al bebe -precisó el doctor Gabriel Gondolesi, director del Instituto de Trasplante Multiorgánico de la fundación-. Suele ser una cirugía delicada porque es en una persona sana, que dona parte de un órgano. Por lo tanto, es una doble responsabilidad: tiene que salir bien y el donante debe sufrir la menor cantidad posible de complicaciones o efectos adversos."

El diseño de la intervención, que fue simultánea en la mamá y el bebe, estuvo a cargo del doctor Pablo Barros Schelotto, cirujano especializado en trasplante hepatobiliar videoasistido del instituto de Favaloro.

Para eso, se le hicieron estudios previos a Osiris por ecografía y tomografía para identificar qué parte del hígado era la más indicada para el trasplante. Con ayuda de un software especial de medición, se determinó que sólo se necesitaban dos de los ocho segmentos del órgano materno para reemplazar el hígado con cirrosis de Facundito Cox.

La atresia de las vías biliares es una obstrucción congénita de los conductos que transportan la bilis del hígado a la vesícula biliar. Cuando no se trata a tiempo, produce cirrosis e insuficiencia hepática. Según confirmaron los expertos, es la causa más frecuente de trasplante hepático en los chicos.

Orificios mínimos
La nueva técnica utilizada por primera vez en nuestro país para extirpar un órgano de donante vivo reemplaza la incisión en la línea media del tórax, y otra más amplia en forma de medialuna (en boca de horno) en el abdomen.

"Esta fue la mejor opción que encontramos para la mamá -sostuvo Barros Schelotto-. La ventaja es que se acelera el tiempo de recuperación y de regreso a la vida normal. Además, se reducen las complicaciones, como el dolor, pero también los riesgos intraabdominales, porque las manos del cirujano no tienen tanto contacto con las vísceras."

El 75% restante del hígado cumplirá la misma función que el órgano completo, sin efectos adversos para la salud de la donante.

La intervención, que duró once horas, fue simultánea en Osiris, de 30 años, y su bebe: apenas el equipo a cargo de Barros Schelotto extirpó los 380 gramos del hígado materno, el equipo de Gondolesi comenzó el trasplante en Facundito (ver infografía). El resultado fue tan bueno que esa misma noche, el bebe sólo necesitaba la sonda de alimentación.

Anteayer, comenzó a recibir alimentos y la terapia inmunosupresora por vía oral en la Unidad I de Cuidados Intensivos Pediátricos, donde los enfermeros se turnan para alzarlo y hacerle muecas en los pocos momentos en los que Osiris o su papá, Fernando, no están. "Me sentí muy feliz de poder darle una parte de mí a mi bebi , que ya tiene mejor el colorcito de la piel y los ojitos -dijo la mamá a LA NACION en el hall de la unidad-. Poquito a poquito, Dios nos ayudó hasta acá."

Fuente: La Nación.